Infórmese sobre sus opciones de tratamiento para el dolor de espalda.
El dolor de espalda es muy común, sobre todo con la edad. A veces se debe a una distensión muscular y se puede aliviar con reposo, estiramientos u otros remedios caseros. Otras veces, el problema puede ser más grave y requerir una visita al médico. Si le han diagnosticado una hernia discal, es comprensible que le preocupe la posibilidad de necesitar cirugía. Sin embargo, aunque cualquier problema de columna parezca grave, en muchos casos la cirugía no es la primera opción de tratamiento. La mayoría de las personas mejoran con tratamientos menos invasivos y nunca necesitan una operación. A continuación, encontrará información sobre las hernias discales, su tratamiento y cuándo se recomienda la cirugía.
¿Qué es una hernia discal?
La columna vertebral está formada por huesos llamados vértebras. Entre estas vértebras se encuentran discos intervertebrales, blandos y amortiguadores, que ayudan a absorber los impactos y permiten que la columna se mueva con comodidad. Las hernias discales se producen cuando el núcleo blando del disco se desplaza a través de una fisura en su capa externa más resistente. Esto puede irritar los nervios cercanos y causar síntomas como dolor de espalda o cuello, entumecimiento u hormigueo, debilidad muscular o dolor que se irradia a los brazos o las piernas.
¿Cómo se suelen tratar las hernias discales?
La mayoría de las hernias discales no requieren cirugía. De hecho, muchas personas comienzan a sentirse mejor en pocas semanas o meses con un tratamiento conservador. Los tratamientos comunes incluyen:
- Descansar durante períodos cortos mientras se mantiene lo más activo posible.
- Fisioterapia para mejorar la fuerza y la flexibilidad
- Medicamentos para el dolor recetados o de venta libre
- Medicamentos antiinflamatorios
- Inyecciones de esteroides para reducir la inflamación alrededor de los nervios irritados.
Los médicos suelen recomendar probar estos tratamientos antes de considerar la cirugía, a menos que los síntomas sean graves.
¿Cuándo podría ser necesaria la cirugía?
La cirugía generalmente solo se considera cuando los síntomas no mejoran o cuando los problemas nerviosos se agravan. Usted podría ser candidato para la cirugía si:
- El dolor persiste intenso después de varias semanas o meses de tratamiento.
- El dolor dificulta trabajar, dormir o realizar las actividades diarias.
- Desarrollas una debilidad muscular significativa
- El entumecimiento empeora
- Experimentas pérdida del control de la vejiga o los intestinos.
Estas situaciones sugieren que un nervio está siendo comprimido y que podría requerir tratamiento quirúrgico.
¿Qué tipos de cirugía están disponibles?
La cirugía más común para una hernia discal se denomina discectomía o microdiscectomía. Durante este procedimiento, el cirujano extirpa la porción del disco que comprime el nervio. En algunos casos, también se puede extirpar una pequeña parte del hueso cercano para crear más espacio para el nervio. Muchos de estos procedimientos se realizan mediante técnicas mínimamente invasivas, que utilizan pequeñas incisiones, pero el procedimiento exacto depende de la ubicación de la hernia discal y de los síntomas del paciente.
¿Cómo es la recuperación después de una cirugía?
La recuperación varía de persona a persona, pero muchos pacientes regresan a casa el mismo día o tras una breve estancia hospitalaria. Se suele recomendar caminar poco después de la cirugía y la mayoría retoma gradualmente sus actividades normales en el transcurso de varias semanas, aunque al principio se suele restringir el levantamiento de objetos pesados y las actividades extenuantes. Se puede recomendar fisioterapia para ayudar a recuperar la fuerza y mejorar la movilidad.
¿Qué tan exitosa es la cirugía?
La cirugía de hernia discal suele ser muy exitosa. Muchas personas experimentan un alivio significativo del dolor en las piernas, los brazos y otros síntomas relacionados con los nervios. Una hernia discal puede ser dolorosa y frustrante, pero afortunadamente, la cirugía no es necesaria para la mayoría de las personas. Sin embargo, si los síntomas persisten a pesar del tratamiento, la cirugía puede ofrecer un alivio duradero y ayudarle a retomar las actividades que disfruta.
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